¡HACES FALTA TÚ, BLANQUIRROJA!


El mundial de futbol ya comenzó pero en el país no se hace notar, los días transitan como si nada pasara, a pesar de que el futbol es algo que en el Perú se disfruta mucho, más que cualquier deporte, no por las puras es el deporte Rey.

En eso me encontraba pensando mientras me alistaba para ir a observar uno de los partidos de los cuales ya tenía expectativa. Brasil Vs. Corea del norte, y no porque pensará que iba a ser un partidazo, sino porque jugaba Brasil, el del jogo bonito, el grande no solamente en sud América, sino también del mundo. Tenía suficiente tiempo para llegar temprano, mi destino era show gol, sabía que en ese lugar se conglomeraba gran número de personas en su mayoría hombres quienes con vaso de cerveza en mano, disfrutaban del deporte.

Mientras caminaba pensaba en lo emocionante que iba a ser ver un partido de futbol en medio de un gran número de personas, ya que lo más emocionante era comentar las jugadas y discutirlas, y si había gol del equipo de mi preferencia, si se celebraba con gritos en grupo se sentía mejor.

Al asomarme a la puerta dude en entrar sin pedir permiso o no, resolví entrar y no decir nada, era mejor arriesgar de esa manera, cuando ya me encontré en el salón donde se trasmitía el partido, en un televisor de regular tamaño, mi sorpresa fue grande y la decepción también, no había más que un muy reducido grupo de señores sentados en una mesa, se trataba de los dueños, el portero me dijo que no llegaba gente a ver los partidos del mundial, pensé que era casi obvio eso, ya que nosotros los peruanos más bien nos sentimos frustrados al recordar el mundial, parece que nunca podremos ver a nuestra selección jugar un partido de esa talla.

Retorné de mis pensamientos y miré el reloj, la una y media, el partido ya estaba empezando. Salí casi inmediatamente de ese lugar en busca de otro, reanime mis fuerzas y caminé pronto hacia el centro de Chiclayo, en busca de un grupo de personas sentadas en un restaurant solo por ver un partido mundialista, pero nada, y si había gente, pues casi nadie le prestaba atención al televisor que estaba en frente suyo, otra vez pensé las cosas serían diferentes si mi bicolor la sudara en ese momento.

Así deambule y en el lugar que pudiera me detenía a ver por un instante el partido de futbol, se notaba aburrido, no tenía un futbol rápido, como no iba a ser así si los norcoreanos se estaban limitando a defenderse, así no había emoción. Terminó el primer tiempo y no había ni goles, ni personas mirando en conjunto el partido de futbol. Otra vez pensé en la situación, yo recuerdo haber visto a muchos parados en los afueras de los restaurants solo por ver el torneo de futbol peruano, el descentralizado, y en este momento se trataba del mundial y no había nadie, el motivo podría ser que estos partidos se jugaban en la mañana y que además era trasmitido también por señal abierta, lo cual podía dar la facilidad de que cada quien lo vea en su casa con toda comodidad y sin necesidad de gastar dinero.

No me detuve y seguí en busca de otros lugares, mi paciencia ya se acababa y decidí sentarme en un lugar que bien podía ver el partido sin consumir nada, se trataba de la feria Balta, en el sector donde venden menús, el televisor era de tamaño pequeño, mi incomodidad era grande no podía ni ver ni oír bien el partido, la gente estaba muy entretenida en su plato de comida y no se habían dado cuenta que Brasil ya había anotado su primer gol, gracias a Maicon.

Así también pasó desapercibido el segundo gol brasilero, solo noté que un señor que de casualidad miró hacia el televisor pudo verlo, ni se alegró, ni se molestó, ni nada, para él simplemente no pasó nada. Otra vez pensé, si fuera mi país esto sería una fiesta.

El segundo gol estuvo a cargo de Elano, gracias a un pase de Robinho.

El partido pese a esos dos goles seguía aburrido, ya faltaba poco para que termine cuando apareció, un jugador de nombre Yun Nam Ji con un sorpresivo gol para el descuento, tuve que anotarlo rápidamente antes de que me olvide, esos nombres tan raros que tienen los norcoreanos, susurré.

El partido ya estaba prácticamente culminado, no tardó mucho para que sonara el pitazo final, la gente seguía en sus asientos comiendo, ni cuenta tampoco se habían dado que el partido había terminado y que el marcador era 2 a 1 a favor de Brasil.

Me retiré del lugar al cabo de unos segundos, en el camino de regreso a casa me encontré con una bandera polvorienta que colgaba en lo alto de una casa, y me dije o le dije a ella: hay bicolor, si estuviéramos en el mundial mi pecho saltaría de emoción, y tú estarías flamante en esos grandiosos estadios de ensueño, en medio de picadillo, cánticos y gritos de la pasión…

Por: Viky Anahy

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Revivir Alcatel One Touch Pop 3 (5) - 5065

Programa: Auslogics Disk Defrag, lo mejor en desfragmentación

Fórmulas - Moisés Lázaro C.